Los padres del arenero

Cuando nuestros retoños comienzan a crecer, ya las visitas al parque no son para dar el paseo típico con el bebé o sentarse a la sombra a leer un buen libro y descansar mientras le hacemos dormir, o quizá una parada estratégica para dar la teta. Ahora el paseo al parque incluye una mudanza al completo cubo, palas, triciclo, bici, carrito o cualquier cosa que sirva para transportar al niño  y mantenerlo entretenido, pero una vez instaladas en el parque es muy dificil no toparse con los padres del arenero.




Cada padre, como todos sabemos somos diferentes, cada estilo de crianza tiene sus matices, el fin es el mismo, todas queremos lo mejor para nuestros hijos, y que crezcan sanos, fuertes, y entre otras miles de cosas, pretendemos que aprovechen los espacios y las actividades lúdicas para su sano esparcimiento.

Pero llega ese momento en que tu bebé clama jugar e el arenero, ya no solo se divierte meciéndose en los columpios durante horas (cuando se puede y no debes bajarlo llorando porque hay mas bebés esperando), ahora nuestro retoñito, quiere jugar en el arenero, y pasamos a convertirnos inmediatamente en el club de los padres del arenero.

Padres mudanza

En esta me incluyo. Tenemos una bolsa preparada con dos palas, dos rastrillos, dos tortugas para recoger la arena, dos cubos, llevo siempre agua, dos yogures liquidos, aspitos o galletitas, fruta, el triciclo, y ahora en el verano la crema solar y gorra. ¿Por qué? porque a los niños en el parque les da hambre, les da sed, y no me gusta que esté pidiéndole a otros niños o llore porque quiere algo de comer, y si llega un niño pidiendo de lo que come el mio y sus padres están de acuerdo con que le dé, pues le ofrecemos de los pertrechos extra y problema resuelto.

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Lo de los implementos dobles, es porque siempre habrá algún niño sin cubo y pala, puede porque sus padres le echen mucho morro y jamás les lleven los juguetes del parque, o porque ese día no iban en plan arenero o se les olvidó. A nosotros también nos suele pasar. Así, que si puedo llevo mi bolsa llena de artículos de arena duplicados, la comodidad es para mí, y evito que mi niño se vea obligado a "compartir", porque la verdad es que #MiniMoi es un solete que suele prestar una pala o cubo cuando ve a otro niño que no tiene con que jugar, pero claro, hay días malos en que hacer eso no está en su plan del día y prestarlo significa llorar desconsoladamente.   

Todos los juguetes de mi peque tienen su nombre rotulado, porque de esta práctica lo que mas me molesta es tener que pedirle a otros niños que regresen los juguetes que hemos prestado. Mi niño solo tiene dos años, aún no sabe como hacerlo por si solo.

Así que en este eterno recoger y pedir que se regresen los juguetes prestados, es donde me he encontrado con los siguientes tipos de padres (en general papás y mamás, pero ya sabemos como va el tema de la conciliación, y que lo que abundamos en los parques somos las madres, aunque cada dia se ven mas papis, afortunadamente para nuestros hijos):

Padres conscientes

Los padres conscientes son los mejores. Son aquellos que siempre están pendientes de su bebé. Da igual que se hayan retirado unos metros y se hayan sentado en un banco a descansar, o a cuidar de su otro bebé. Los padres conscientes siempre están pendiente de su retoño, estén leyendo un libro o revisando su smartphone. 

En el momento que surge un conflicto, los padres conscientes estan al tanto de la situación, saben que hacer, quién comenzó la discusión, no saltan a la primera a regañar o a discutir con el otro niño, porque ellos han visto bien lo que ha pasado y saben perfectamente que los niños son eso, niños, y ahora se pelean y luego son amigos. Estos padres saben intervenir a tiempo para que los arañazos, mordiscos y empujones típicos de los primeros años, no lleguen a mayores y ningún niño, no solo el suyo salga lesionado. Estos padres se mojan y no te dejan con el marrón, asumen la responsabilidad de su niñ@ y no tienen la manía de regañar al tuyo porque si, ni se ponen un velo en los ojos para decir "mi niño nunca".  Siempre da gusto encontrártelos en el parque aunque apenas lleguen a cruzar palabra.

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Los padres conscientes saben, que los juguetes que estan en el arenero tienen dueño, y si ese dia a ellos se les olvidó llevar el cubo y la pala de rigor, saben que no pasa nada porque su bebé juegue con los juguetes de otros niños, siempre y cuando sea devuelto cuando su dueño lo reclame. El "hay que aprender a compartir" para que su hijo disfrute de los juguetes de otro, no es su divisa. Ellos saben que a tan corta edad, que otro niño se quede con algo suyo puede ser un verdadero drama.

Sin ánimo de controlar a los demás niños, ellos velan por la seguridad y el buen comportamiento del suyo. Afortunadamente estos padres son los que mas abundan en los parques y estos lugares suelen ser remansos de paz.

Yo trato de ser un a madre consciente, pero soy humana, así que no me pondré medallas porque es posible que algún dia me veáis en alguno de los siguientes dos grupos o en otro con el que aun no me haya topado.

Los padres del morro

A contrario de los padres conscientes, los padres del morro, son los que llegan al parque y se desentienden, ellos sabe que sus niños la estan liando parda, lo estan viendo de reojo, pero su super poder es pretender que no han visto nada, no han escuchado, no se mueven.  Este es el tipo de padres, que piensan que si dos niños discuten por un cubo, ya vendrá el otro padre / madre a resolver el problema.

Si has tenido la mala suerte de haberle prestado los juguetes a los hijos de estos padres, pues lo llevas claro, tendrás que lidiar con pequeños desconocidos hasta hacerles entender que ya te vas, que has dejado los juguetes allí porque ellos estaban jugado, pero que ahora toca regresarlos, que mañana si los ves de nuevo se los prestas, y cosas por el estilo. Esta negociación se puede extender bastante, y puede terminar con el llanto de esos niños que no son tuyos, un berrinche de tu hijo que ha compartido todo el tiempo sus juguetes pero está cansado, los quiere de vuelta y se quiere ir, y las miradas acosadoras de otros padres que no intervienen, pero te ven como la bruja del parque, egoísta incapaz de prestar los juguetes de su peque, aunque les hayas dejado la colección de playa entera durante la dos horas que estuvisteis en el parque y muchos niños hayan disfrutado de ellos.


Las fieras descaradas

Este espécimen, es el tipo de padres que me hace cambiar de parque, de horario de juego, o de zona del parque apenas la veo. Son los padres que nunca llevan juguetes para su bebé, o vamos, sin ser tan dura, ese día los olvidaron. Ellos saben perfectamente que su retoño está jugando con cosas que no son suyas y que en algún momento su dueño vendrá a reclamarlas. 

Llegado el momento, lo normal sería actuar como los padres conscientes y mediar para que sus hijos regresen los juguetes a su dueño, pero estos padres se atreven a decirte que "hay que compartir", "que dejes los juguetes un poco mas", cuestionan como educas a tus hijos, y terminan regañando al tuyo, independientemente que sean de la misma edad o el suyo tenga seis años y el tuyo apenas dos (o menos).

Este es el tipo de padres que cuando se inicia una pelea de niños en el arenero o fuera de él, no tienen reparos en regañar a tu hijo porque el suyo ha salido llorando, pero claro, ellos han pasado por alto que el suyo ha mordido, pellizcado o empujado al tuyo, pero como "su hijo nunca..." entonces pretenden que calles y aceptes su veredicto. Evidentemente si se te ha ocurrido decirle a su niño que tenga cuidado o no se pega, ellos que estaban a lo suyo a varios metros del sitio, solo han puesto atención cuando su hijo ha chillado o cuando han observado que han quedado en evidencia, en ese momento se tele transportan al lugar de los hechos y todos sabemos ahora que la criatura no está sola, que tiene padres  y la discusión puede tomar dimensiones bíblicas.

Afortunadamente con el último tipo de padres, aunque los he visto en acción, no he tenido la desdicha de tener alguna confrontación, pero si que he tropezado con muchos padres del morro, y afortunadamente tengo la suerte de que mi peque comparta en el parque con muchos padres conscientes, increíblemente a ciertas horas incluso hay mas papis que mamis.

Siempre he pensado que practicamos con el ejemplo, y si los padres somos super protectores o abusones, nuestros hijos creerán que esa es la actitud correcta. Los areneros al igual que el resto del parque, es un lugar donde nuestros hijos aprenden jugando, interactuando y socializando con niños y adultos, entonces lo esencial es dejar que ellos traten de resolver sus diferencias y mediar de forma justa cuando algún problemilla surja y estemos seguros que nuestro peque no puede resolverlo, pero siempre dejándole la oportunidad de que sean ellos los que traten de hacerlo por si mismos.

El tema del compartir suele surgir en el arenero, debe ser porque es el área del parque donde mas juguetes intervienen, pero antes de obligar a compartir a nuestros hijos debemos preguntarle si quiere ceder el juguete y que sea un acto voluntario, si el niño no quiere no veo por que obligarlo. Vamos que es como si llegue mi vecino y me diga "te cojo el coche prestado, que hay que compartir",  ¿compartir?, ¿Por qué si es mio y no quiero?. Hay cosas que no prestamos nunca, de hecho yo no le presto mi coche ni a mi padre cuando viene de visita, y cuando voy a casa de mis hermanos o cuñados alquilo mi propio coche nunca pretendo que me cedan uno de los suyos, entonces ¿por qué obligar a mi hijo a hacerlo? ¿Por quedar bien? ¿bien con quien?.

Todo tiene su momento, y así como hay días en que los niños son sumamente generosos y ceden sus juguetes a otros niños y no lloran, hay días en que sencillamente no quieren,y muerden, empujan, arañan lo que sea para defender su propiedad, ¿no lo harías tu si unos okupas quieren quitarte tu piso?.  Pues punto, no le obligamos a mas.  

Lo que si deberíamos obligarnos los padres es a aprender a decir "gracias" a los otros niños que han sido generosos y nos han cedido los juguetes cuando nosotros íbamos desprovistos de ellos, mediar para que nuestros hijos regresen los juguetes a su dueño, y no desentendernos de nuestros chiquitines y pretender que los demás padres hagan de cuidadores, árbitros y jueces de paz por nuestra comodidad.

En el arenero hay que practicar la buena vecindad, en definitiva la etapa del arenero dura unos cuantos años y siendo amables y corteses, haremos que nuestros hijos disfruten de este espacio que tanto les gusta y nosotros podemos seguir haciendo de los paseos al parque, un rato muy agradable.









La vero donna

Comentarios

  1. Real como la vida misma... Lo de que los padres conscientes es lo que más abunda, tengo mis reparos. Creo que hay más que se desentienden tanto padres como cuidadoras, que también hay muchas y esas sí que pasan de los niños
    Yo llevo también varios juguetes siempre. Mi hijo mayor es bastante tímido y no coge nunca lo de los demás, aunque les conozca bien. Muy pocas veces. Siempre usa los suyos y es bastante reacio a compartir... incluso con su hermano! jajaja Bueno, como llevo bastantes juguetes no suele haber problema, los prestamos, pero tengo que estar con mil ojos porque vienen niños cogen el juguete y se van a la otra punta del parque y adiós juguete para siempre. Si mis hijos cogen algo de otra persona (rara vez) siempre les digo que jueguen en el sitio donde está el niño, no que se lo lleven. Y estoy pendiente de devolverlo, pero he visto a padres de niños que, cuando terminan, dejan los juguetes tirados en cualquier lugar, aunque sepan que es de mi hijo, por no moverse dos bancos.

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    1. Jejeje, yo es que vivo en un pueblo pequeño, y la verdad es que casi siempre coincido con los mismos, pero no deja de faltar algún padre abusón. Lo de las cuidadoras pasotas tambien, de hecho, lo de rotular los juguetes de mi peque vino por un mal rato con una niñera, tuve que perseguirlos por todo el parque para que me regresaran las palitas del niño, que habían cogido del triciclo sin permiso. De resto en general se suelen quedar en los areneros y si se van los juguetes quedan allí, y si, hay padres que se unen con pegamento a los bancos y no se mueven menos para regresar un juguete, pero veras como si se mueven cuando sus peques lloran porque se los han quitado o porque "hay que compartir".

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