Tetas al aire

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Cuando me estrené como madre, tenía muy clara una cosa, que a mi hijo iba a amamantarle a demanda, que cumpliría las recomendaciones de la OMS y que amamantar era una acto hermoso, puro y natural y no me importaba quedarme alguna vez con las tetas al aire.  Sin embargo todo esto puede quedarse en la teoría mientras se supera el pudor inicial de una madre primeriza, algunas incluso nunca llegan a superarlo, y decir tetas al aire, pues no siempre es una cuestión de libre elección.

Como ya he contado en otras ocasiones, mi post parto estuvo marcado por un continuo flujo de visitas, tanto en el hospital como en casa, con lo que me tocó superar mi pudores rápidamente, aunque esto no haya sido precisamente tarea fácil. 

Cuando estaba aún en el hospital, un dia llegó un amigo a visitarnos, fue por la mañana, estaba sola con mi bebé, y en eso pidió la teta, la incomodidad de mi amigo fue total.  Mi bebé no se enganchaba bien del pecho derecho, y tenia que ponerlo en la posición de balón de rugby que era la que mas o menos a él le gustaba, pero para esto tuve que bajar por completo el tirante de mi bata, quedando una de mis tetas al aire (Por cierto, un error que no vuelvo a cometer en la vida, la próxima vez utilizaré las batas del hospital).  Yo sentía vergüenza, pero esta se transformó en incomodidad, al ver la actitud de mi visita, él no sabía que hacer, creo que quería salir corriendo, por fortuna, llegó mi enfermera favorita durante mi estadía en el hospital y le invitó a salir, así mientras ella me daba consejos, tomaba la muestra del talón a mi bebé y le vacunaba, yo amamantaba en paz, y con seguridad.


Pero llega el momento de irse a casa y las anécdotas no hacen mas que acumularse. Visitas que se le van los ojos, tenia un vecino que iba con su familia entera todos los santos días, y era un mirón, cosa que nunca podré entender, ¿por qué hay quienes ven la maternidad como algo sexual, cuando es algo sagrado, puro, es el acto de alimentar a tu hijo con amor, darle lo mejor para su desarrollo físico e intelectual?. No me lo explico. Pero algo aprendí de esas visitas indeseables, y fue a hacerme la vista gorda, a usar una muselina cuando sentía que me incomodaban, y a darle prioridad a la alimentación de mi bebé

                    

Algo tenía claro, no iba a esconderme para amamantar, no me iba ir a una claustrofobica y mal oliente a caca sala de lactancia, no amamantaría en un baño, no iba a abandonar la mesa de amigos, ni a interrumpir una comida por dar el pecho, aprendí a amamantar en cualquier situación, incluso, facturando las maletas en el aeropuerto, MiniMoi pidió a gritos su tetica, y yo se la dí, allí, de pie, y luego caminando con mi peque de dos meses por el aeropuerto de Barajas, ante miradas curiosas, enternecedoras y de desaprobación. Son mis tetas, yo decido. El bienestar de mi bebé, está primero.

Salir con MiniMoi era complicado, porque su lactancia siempre ha sido a demanda, pero como nació prematuro, sus tomas eran largas pero lo digería muy rápido, asi que cada hora, máximo hora y media, él pedía la teta de nuevo. Fuimos a tomarle fotos para el pasaporte. Mi bebé nació en verano, el centro comercial en el que estábamos era realmente caluroso, y como quedé hipertensa, tenia un cocktail explosivo que degeneró en un terrible dolor de cabeza. Entre el dolor de cabeza, #PapáGenial que fue a comprar agua y tardó una eternidad, los llantos de MiniMoi, mi vergüenza inicial y mis padres, montamos un espectáculo. Hacia unos días atrás, se había montado una por un vigilante que había desalojado a una madre de un Primark porque estaba amamantando, si a la mezcla anterior, le sumas las miradas de los curiosos, que muchos solo quieren ver al bebé pero tu no sabes en realidad que es lo que te estan viendo, pues te vas poniendo incómoda y recurres a tu madre. 

A mi madre se le ocurrió, ponerse de pie delante de mí, extendiendo una muselina para "taparme", logrando justo el efecto contrario, comenzamos a llamar a gritos la atención de los demás, incluso gente que le daba la vuelta al banco donde estábamos sentados para ver bien al bebé. Cuando mi esposo llegó y nos vió con ese show, pues cogió un cabreo monumental, creo que motivado a que en realidad él tampoco sabía como manejar la situación. Mi madre se sentó, sujetó la muselina sobre mi hombro mientras mi bebé mamó, y luego nos fuimos a casa, teníamos una hora para llegar antes de la siguiente tetada.

Haré una acotación, fui muy mala previsora y durante los primeros meses de vida de MiniMoi, prácticamente no tenia ropa de lactancia, por lo que me apañaba con la ropa de verano y casi siempre terminaba mostrando mas de lo que deseaba. Cuando eres primeriza, esto puede ser un problema, que con el tiempo se soluciona, pero no es inmediato.  

Cuando el bebé va creciendo, ya no hay muselina ni delantal de lactancia que le tape, ellos quieren mamar libres, quieren su espacio, quieren ver el mundo y quieren tener la teta disponible, por lo que durante bodas, bautizos, comidas de grupo, siempre terminaba con las tetas al aire, molestando a algunos, criticada por otros, apoyada siempre por mi esposo.

Y es así, como un día viajando en transporte publico, con mi hermano el que creía se iba a desinflar de tantas veces que le dijo "shhhhhhhh", a mi bebé de 17 meses que iba emocionado, porque el nunca viaja en autobús y la novedad lo tenía excitado, y como la ley de Murphy reza que si algo te molesta, te pasará dos veces, cuando mi bebé se cansó, le di el pecho, y él claro, iba mamando pero viendo a la gente que bajaba y subía, se desconectaba levantaba la cabeza y mis tetas quedaban nuevamente al aire. Ocurrió tantas veces, que tocó bajarse del autobús, yo llevaba puesto el porta bebés, pero el niño no iba en él, así que mientras bajo las escaleras, una mujer se me queda viendo y se lleva las manos a la boca mientras dice "¡ay!",  y solo pude reírme, porque entre el portabebés, el niño, mi bolso, bajarme del autobús, olvidé guardar la teta, y me bajé así, con las tetas al aire, porque encima la blusa que era una blusa normal con botones al frente, se había desabrochado por completo, solo cubría una de las tetas el sujetador de lactancia, pero la otra iba libre y exhibicionista, estábamos de viaje, ya podía decir que mis tetas eran conocidas internacionalmente.

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Los bebés no hacen distinciones, ni escogen el lugar más idóneo para pedir el pecho, bien poco les importa que estés en misa, de compras, en un museo, o en la playa. Para MiniMoi, pedir la teta en la playa y mamar mientras es acurrucado por el vaivén de las olas es una delicia, se queda profundamente dormido, y yo con las tetas al aire, pero no me importa, porque es un momento tierno, de conexión mamá bebé, de protección, amor, alimento. Si alguien me hubiese dicho, hace diez años que hoy estaría escribiendo mis anécdotas sobre el tema, sonrojada hubiese dicho que sería imposible, yo, que me pasé en alguna ocasión mas de una hora en el mar, porque una ola me arrancó el bañador y me daba mucha vergüenza salir, yo que siempre esperaba cambiarme en los vestidores del gimnasio y casi me da algo la primera vez que entré en una ducha compartida, yo que nunca le he tenido miedo a la desnudez de otro pero si mucho pudor a la propia.  Yo he cambiado. Y el cambio, me lo ha dado la belleza de la maternidad, el milagro de la lactancia, por un hijo, por darle lo mejor, no tengo problemas en llevar de vez en cuando, las tetas al aire.







La vero donna

Comentarios

  1. Soy de las que piensa como tú. No me gustan las salas de lactancia, ni tenerme que esconder para amamantar a mis hijos (ahora ya no claro). Pero el pudor lo he tenido, exclusivamente, cuando han habido hombres (mi padre y la pareja de mi madre) delante a la hora de tetear. Al no usar ropa de lactancia, pué me ha pasado como a ti, teta fuera y un poco tapada si podía. Eso sí, ellos no miraban ya que se daban cuenta de mi incomodidad, pero claro, el bebé tenía que comer.
    Creo que no hay porque esconderse para dar el pecho, ya que es algo muy natural y preciosísimo (por lo menos para mi). Pero también entiendo que a muchas mujeres les de apuro y necesiten taparse y/o irse a una sala exclusiva de lactancia.
    Personalmente he sido de las que se ha parado millones de veces en un mismo banco de camino a casa para que mi hijo comiese.
    Bueno, ya no me enrollo más que me embalo. Besos mil!!

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    1. Es que es un tema que da para mucho, porque entre los pudores femeninos, mas que nuestra generación creció sin muchos ejemplos de madres amamantando, es como si a veces estuviésemos inventando la rueda. Cada mujer es un mundo, tengo amigas que se han ido aparte a dar el peco, se encierran en una habitación, amamantaban de prisa para poder comer después y todos comíamos frío, porque se tarda lo que se tarde, eso está claro, y otras que daban el bibe en público o negaban que siguieran dando el pecho, todo es respetable, porque no se puede obligar a nadie a hacer lo que no quiere, pero a las que queremos y podemos vencer esos pudores y rubores de amamantar en público, pues merecemos el mismo respeto, incluso más porque en ese momento nos sentimos vulnerables. Gracias por tu comentario bella!

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  2. A mi me daba un poco de reparo amamantar delante de los hombres de mi familia, sobre todo, de mi suegro y cuñado, pero lo tenía que hacer y lo hacía. Y tampoco tenía ropa de lactancia (sólo los sostenes). En la calle, pues mira, son desconocidos y si mira algún viejete, pues qué se le va a hacer! A veces son otras mujeres las que te miran con más desaprobación, me he dado cuenta, no entiendo porqué. Una vez en una piscina comunitaria de unos apartamentos, vino un vecino y se puso a gritar interrumpiéndonos, es la vez que me sentí más ofendida, incluso me salió de decirle alguna palabra malsonante. La verdad es que la lactancia es bella, un acto de alimento y amor,no sé porqué algunos miran mal, la verdad, tienen la mirada sucia. Besitos!

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    1. Tal como lo dices Sonia, "tienen la mirada sucia". Y tristemente las miradas de asco, desaprobación o malestar suelen venir de mujeres. Creo que mujeres que no han amamantado nunca, se han sentido avergonzadas y no han sabido manejarlo, han sido juzgadas anteriormente y no supieron darse su sitio en la sociedad ni a su bebé, mujeres que no quieren amamantar, o mujeres que no pueden, aunque estas últimas suelen ser las que mejor ven el acto de amamantar y lo defienden porque saben y han luchado por darle a sus hijos el pecho pero por alguna razón no pudieron. De hombres, los que miran con ansiedad son los peores, una vez mi esposo y yo nos fuimos de un cumple, porque nuestra amiga estaba amamantando a su peque, y como tiene un busto realmente bonito y llamativo quedó expuesta porque ella defiende la lactancia donde y como sea, pero un chico la miraba de otra forma cuando en realidad era un momento para nosotros casi sagrado, es darle parte de ti a tu bebé, es nuestro super poder. Hay de todo, pero como dices que se le va a hacer y si nos topamos con estos viejos verdes de la edad que sean, pues ignorarlos tanto que duden de su existencia y nosotros seguir a lo nuestro. Besos reina y mucho ánimo con super Rosquis que debe estar en la etapa de las travesuras!

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  3. Pues yo he pasado también por muchas situaciones como las que comentas. Al principio luchaba un poco con mi pudor, pero tenía claro que lo más importante para el desarrollo físico, psíquico y emocional de mi bebé, es darle el pecho cuando y donde lo necesite, sea por hambre, sed, sueño o consuelo. Tampoco he utilizado nunca una sala de lactancia, porque no veo pecado alguno en darle el pecho a mi bebé en cualquier lugar y situación, sin importar las miradas escandalizadas de muchas personas. La sociedad en la que vivimos está tan mal, que no puedo entender cómo un acto tan natural y hermoso como lo es la lactancia, pueda escandalizar e incomodar a la mayoría. Lo bueno es, que gracias a la insistencia de la OMS en darle la importancia que se merece a la lactancia materna, la sociedad poco a poco lo va asimilando mejor. Mientras tanto, sigamos disfrutando del placer de conectar amorosamente con nuestros bebés mediante la lactancia, mientras ignoramos a toda esa gente que no merece nuestra atención.

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    1. Así es Irina. Nuestra sociedad está enferma, algo que se ha hecho durante la evolución de la humanidad, y que nos ha permitido subsistir, ahora lo quieren manchar como pecaminoso, obsceno, cuando en realidad es algo puro, y la belleza o el pecado está sin duda en la mente y en los ojos del que mira. LA lactancia es un derecho de nuestros hijos, el que no quiera amamantar, pues ha tomado su decisión y se le respeta, porque sus razones tendrá, nos resulten válidas, nos gusten o no. Pero aquellas que queremos dar el pecho y hacerlo donde nos plazca o donde el bebé lo requiera tambien merecemos respeto y consideración. Impedir la lactancia en lugares públicos, discriminar a la madre que amamanta, comentarios lascivos sobre el acto de amamantar, atentan contra la salud, el bienestar y los derechos de nuestros hijos. La OMS hace una labor impecable en este sentido, lástima que como todo organismo que hace las cosas bien, hay otros con muchos intereses, sobretodo económicos que nublan esta tarea. Por ahora las mamis seguir luchando por lo que deseamos y como dices "ignorar a aquellos que no merecen nuestra atención". Gracias por tu opinión!

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