El sindrome del nido y la habitación del bebé

Ahora que he llegado a la semana 20, y aún desconozco el sexo de mi bebé, he estado recordando cuando #PapaGenial y yo, presos del síndrome del nido, decidimos crear un espacio para #MiniMoi decidimos decorar "la habitación del bebé".

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Había leído tanto sobre el apego, el concepto del continuum, y el colecho, que estaba mas que decidida que así iba a ser nuestra crianza, y por lo tanto realizar una inversión en amueblar una habitación que nuestro bebé no utilizaría en los primeros meses (ya van 22), era una tontería.

Pero las hormonas atacan, confunden y el orgulloso papá comienza a opinar, y de repente te ves excusándote con tu amiga del alma que te ha ofrecido ese mobiliario blanco precioso que conformó la habitación de su bebé, ofrecimiento único con el que estabas mas que encantada, diciéndole que has visto una cuna de colecho, que los muebles de madera de repente te chiflan, que ahora que sabes el sexo y es varón, a #papaGenial el blanco no le convence y mil tonterías mas para darte un capricho, que tal vez sea el único de tu vida, con toda la ilusión que lleva implícita decorar una habitación para tu bebé.

Fue así, como a los cinco meses de mi embarazo, a mi esposo le dió nada mas y nada menos, por querer acuchillar el parquet de la planta superior, por si mismo, y ya que estábamos, pues pintamos la habitación del niño y de paso la nuestra. ¿Queréis un consejo?, no lo hagáis, y si el sindrome del nido es tan poderoso que puede mas que vosotros, contratad a un profesional.

Debo decir que para ser la primera y "única vez" que mi esposo, llevó a cabo semejante tarea, lo hizo "demasiado bien", nos quedó un piso de parquet precioso, casi, profesional, y si digo casi, porque las mujeres tenemos ojos de águila, y vemos esos "pequeños detallitos" que callas por amor al prójimo, pero que el día que tu esposito decide emprender de nuevo una titanica tarea como esa, lo sueltas sin filtros ni remordimientos, ganándote un "no cuentes mas nunca conmigo", "la próxima vez llamarás al rumano del pueblo para que lo haga", "de malagradecidos está lleno el mundo", "¿qué quieres que haga queeeeeeeeeeeé?, ahora eso lo haces tú",  y otras lindezas mas, que te hacen sentir mal y verte emprendiendo un próximo proyecto de bricolaje tu sola a modo chapuza, y entendiendo que no todos somos perfectos, que tu lo harás peor porque entre tus habilidades no están las de ser manitas, y tu ni por asomo tienes el gen de la "perfección de Pinterest".  Pero respiras aliviada, porque sabes lo terrible que fue estar 3 meses durmiendo en la habitación de invitados sintiendo claustrofobia (la empresa que habíamos contactado hacia en el acuchillado de la planta superior en un fin de semana), con la casa llena de polvo, sin salir porque le quitábamos tiempo "a la obra", y todavía se te retuerce el hígado cuando ves que los rodapies no estan en su sitio (hay que comprarlos todos nuevos) y el techo del salón sigue a medio terminar (sí, también y admito que por mi gran culpa, se nos ocurrió "machiembrar" el techo, poner madera como techo).


Así que entre el cúmulo de malas decisiones que tomamos y la emoción de decorar la habitación de nuestro peque, una vez pintada la habitación (otra maratónica tarea, que comenzaba bien, pero cuando mi esposo se cansaba manchaba por descuido o pereza de proteger lo que ya había pintado), terminamos comprando esa maravillosa cuna de colecho que no costó tan barata como inicialmente pretendíamos, y por supuesto, tambien recurrimos al tan socorrido IKEA, vamos que terminamos como cinco cajas de muebles que incluían cuna de colecho con alturas regulables, cambiador de la misma marca, y dos cómodas que si nos salieron muy bien de precio. Pero todo, absolutamente todo, había que armarlo.


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Mi esposo, muy apañado y dispuesto, se puso manos a la obra, con emoción y cariño, y siempre acompañado de nuestro leal Aslan, el pobre que había tragado tanto polvo los últimos días, el desastre era tal, que tuvimos que contar con la ayuda de un tercero para ponernos al día con la limpieza de casa, me vino de perlas, porque contamos con esta ayuda hasta que mi bebé tuvo 7 meses.

Finalmente terminamos la habitación, faltaban detalles "que ya iríamos agregando", y siguen esperando por agregarse, porque fue terminar de "decorar la habitación", entiéndase acuchillar el suelo, pintar paredes, armar mobiliario y guardar ropita de bebé en los armarios, y acabar en urgencias con una carta de ingreso por urgencias para inducción al parto. #MiniMoi, nacía con 8 meses de gestación, afortunadamente venia grande y estaba bien formado y sus pulmones estaban bien desarrollados. 


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Creo que está de mas decir, que nuestro bebé "jamás" ha dormido en su habitación, ahora depósito de juguetes.  Siempre hemos colechado, y ahora que viene en #PetitPois en camino, lo seguiremos haciendo.

La habitación que decoramos con tanto cariño, duró amueblada, solo hasta que llegó mi madre, dos semanas después de nuestro parto inducido, porque me hacia ilusión que los abuelos vieran lo mona que casi había quedado, acto seguido, la cuna se fue a nuestra habitación para ser acoplada el extremo derecho de mi cama, para nuca mas moverse de allí, bueno, si, una vez mas, cuando vino mi hermana y cuñado para el bautizo del peque, volvimos a armar la habitación, por pura ilusión y mostrarles como había quedado, y el cambiador, pude ponerlo en el baño, porque no me veía paseando con cubos de agua del baño a la habitación para llenar la bañera cada vez tocaba un baño. Confesaré que los primeros meses hasta que entró y mientras se quedaba quietecito, lo bañe en el lavabo. Usaba la bañera del cambiador, cuando los baños eran de ¡total disfrute con el papá!.


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La habitación de nuestro bebé la usamos para guardar su ropita y para "esconder" los juguetes que cada dos semanas le cambio por otros, porque hemos acumulado tantos, se aburre de verlos todos juntos y no juega con ninguno, así que los voy alternando, creando un resultado positivo, porque de vez en cuando entra a su habitación y algún juguete coge y vuelve a disfrutarlo.

A quienes estén pensando en decorar la habitación del bebé pero tengan claro que van a colechar, no les diré que no se den ese gusto, porque realmente creo que si está dentro del alcance del presupuesto, es una ilusión bonita, pero si os recomiendo, elegir de una vez una cuna práctica de colecho, no mini cuna, o si sois manitas o tenéis algún familiar que si lo sea y os puede ayudar, pedirle que os ayude a adaptar una cuna normal a vuestra cama, no es necesario que os gastéis mucho, pero comprobar que aguanta vuestro peso, he de decir que muchas veces #MiniMoi duerme entre nosotros en modo estrella de mar (brazos y piernas extendidos como una X), y yo que soy pequeñaja, amanezco "literalmente: dentro de la cuna".  También es importante antes de comprar cualquier cosa, que midáis y estéis conscientes de cuanto espacio disponéis, tal vez una cuna de colecho no quepa en vuestra habitación, pero si sea viable comprar una cama mas grande donde podáis dormir todos mas cómodos. Evaluarlo todo. No os cerréis con la idea de la cuna, que los primeros días, incluso meses es mas que recomendable que el bebé aunque no colechéis duerma en vuestra habitación.   Hay quien utiliza un moisés o el capazo del carrito, y luego que saben lo que realmente quieren, pues compran la cuna, o sencillamente pasan de esto, y se decantan por comprar para cuando toque, una camita al niño y decorar una habitación infantil en vez de una de bebé. Las opciones son infinitas.


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En fin, disfrutad del síndrome del nido, es una experiencia bastante loca, agotadora, pero bonita, querer tenerlo todo a tiempo para la llegada del bebé, no es exclusivo de las mamis, a los papás también les pasa, ellos tardan mas, es verdad, pero una vez se enciende esa vena de querer tenerlo todo listo, lo mejor es aprovechar y disfrutar, eso si, no os volváis locos gastando lo que no tenéis en la habitación, que los bebés luego necesitaran muchas mas cosas y mas pronto que tarde, crecerán.

La vero donna

Comentarios

  1. Que buen artículo. Nosotros tambien "padecimos" del síndrome del nido. Decoramos una habitación exageradamente rosa para nuestra bebita. A los meses me di cuenta de que la odiaba, demasiado rosa, intragable. Lo peor es que nos pasó como a ustedes, tenemos la dicha de dormir con la peque en nuestra habitación, no colechamos pero su cunita está al alcance de mi mano y la cogo apenas se despierta y claro, pasa muchas noches entre nosotros, no soporto que mi bebé llore. así que su habitación de momento es la habitación de los primos cuando se quedan a dormir, eso si en sacos, porque no pienso volver a amueblar hasta que mi niña ya use su propia habitación.

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    1. Ohh que chulo! Pero esto es así, nosotras madres todas ilusionadas pensando que todo será como en las pelis (que se ve que las escriben quienes que no tienen ni Peregrina idea de como es atender a un bebé), y cuando tocamos la realidad, la habitación allí queda para presumir a las visitas, para que el marido se quede de todo lo que habeis gastado para que el bebé no la use y para cualquier cosa menos que para el bebé. El resto de la casa tambien padece el efecto nido, lo que pasa es que es mas público y notorio en las habitaciones de los bebés.

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