Salas de lactancia

Hace poco, unos amigos que no tienen hijos, me hablaban de las maravillosas virtudes de las salas de lactancia en diferentes centros comerciales de España. Me vi sorprendida con sus comentarios, mas que por el hecho de que no tengan hijos aún, fue de la forma como las idealizaban, les dí mi punto de vista pero era como darme contra la pared, a la final supuse que su enamoramiento con estas instalaciones, se debía en realidad a que no les había tocado utilizarlas.

Las salas de lactancia, deben haber sido ideadas por "alguien" que pensó en la comodidad de las madres que querían amamantar, sin embargo como dice el dicho, el camino al infierno está lleno de buenas intenciones, pienso que lo que trató de ser un gesto de cortesía con las madres lactantes, se ha convertido en un total símbolo del desprecio de ciertos actores de la sociedad por la la lactancia materna.

Me cuesta entender, como un acto tan puro como el de alimentar a un bebé, y no hablo del consuelo, apoyo, confianza que brinda el pecho materno, sea relegado a los mas oscuros rincones de los diferentes establecimientos, y siempre, siempre, en las inmediaciones de los baños, por no decir de algunos, como el de Torrejon de Ardoz, en que la sala de lactancia está, literalmente dentro de los aseos.

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Me pregunto, ¿será que quienes diseñan estas instalaciones no tienen hijos, sobrinos, nietos, alguien...?, o acotando mi duda, ¿será que estos sujetos comen habitualmente en el baño de sus casas, oficinas, etc.?, no lo sé, tal vez en algún restaurante modernista, de esos a los que van gente buscando cosas nuevas, puede que les guste ser servidos en o sobre tazas de water operativas, de otra manera, sigo sin explicármelo.

Os contaré mi periplo por diferentes salas cuando estaba recién parida, no sabia bien como enganchar a mi bebé y mi pudor, hacia que me escondiera en estos "fabulosos sitios" que describen mis amigos:

- Primer encuentro, Parque Corredor, Torrejón de Ardoz. No sé quien era peor, si mi madre tratando de cubrirme con una muselina, lo que hacia llamar la atención de todos los que pasaban, que ese día no llevaba ropa cómoda de lactancia (error de primeriza), o mi marido a la defensiva, porque recientemente se había producido un incidente con una madre lactante en una tienda  Primark, lo cierto es que con show y todo decidí darle el pecho a mi recién nacido en los bancos que están en el medio del pasillo, super incómodos. Finalizada la tetada, me dispuse a revisar si había sala de lactancia, mi desconcierto, es que si disponen de una, pero está "dentro de los aseos", un cubículo mas, con un candado claro, tienes que pedir la llave al vigilante, aunque me gusta fantasear con que en realidad la condenaron con ese candado por ser símbolo de vergüenza pública. Pero es solo mi imaginación, la dichosa sala existe, y es utilizada sobre todo, por mujeres musulmanas que entiendo no les queda otra opción que amamantar en tan desagradable lugar.

- Segundo desencuentro, San Sebastian de los Reyes, Plaza Norte 2, esta era una de las salas altamente recomendada por mi amigo. Debido a su recomendación, una grieta en el pecho y problemas de enganche con mi bebé prematuro, tuve que recurrir a esta salita que está al frente de los baños en la salida al parking, era pleno verano, si hubiese sabido antes de meterme que comenzaría a sufrir de claustrofobia ese día, ni en broma entro allí con mi bebé, no solo era el calor sofocante, sino la sensación, de hacinamiento, es alargada, super estrecha, hay una silla que se puede decir "cómoda", pero no tiene ventilación, tiene el "detalle" de estar en frente de los baños, y un microondas, para calentar lo que necesites, pero si es verano, y se te ocurre entrar con el padre de la criatura u otro familiar, tendrás asegurado un sauna particular.

- Tercer encuentro cercano del tercer tipo. Vallecas, La Gavia. Fuimos con mi bebé de tres meses, la verdad ya a estas alturas, dominaba bastante mejor el tema de la lactancia materna, y entendía que si alguien tiene problemas con verte amamantar, debe visitar un psicólogo y revisar sus traumas de la niñez, amamanto donde quiero, no debo esconderme, pero, punto importante, en este centro comercial, en el nivel restauración, en la sala de lactancia, está también el cambiador del bebé. Si a esto le sumas que era un domingo como a las dos de la tarde y el turno de la limpieza aun no habría comenzado, tenemos como resultado, contenedor de pañales hasta arriba, una peste que daba arcadas, y la única opción salir corriendo del lugar. Cambiamos al niño en su carrito cerca de los teléfonos. Si hubiese sido una madre que aun no sabe como dar el pecho en público, creo que hubiese terminado amamantando en el parking.  La descripción creo que es suficiente, no hace falta decir que no hay un mínimo de respeto por la alimentación del bebé en la forma que sea, por los padres que deben entrar allí para alimentarlo  o cambiarle el pañal.

- Cuarto recinto de lactancia. Madrid, La Vaguada. A este también entré por un cambio de pañal. Esta al lado de los baños, pero al menos es mas amplio, tiene varios cambiadores que te evita el típico problema con las abuelas, siempre son las abuelas, que tocan el timbre, y aunque esté ocupado entran con todo y carrito, nunca pueden esperar (en este punto debo decir que los padres suelen ser los mas respetuosos ante una sala de lactancia ocupada),  tiene varias papeleras bien aisladas, dos microondas, un tobogán por si vas con el hermanito, o un bebé que ya camina, tiene sus lavabos, y para amamantar, tiene tres o cuatro cubículos con una pantalla que se ve un canal local de dibujos. No es la panacea, sigues estando aislada, de espalda al mundo, escondida para amamantar y si vas un domingo también apesta, pero es el mas cómodo en relación a los anteriores.

- Otros "espacios de lactancia" que me ha llamado la atención, es el de IKEA de San Sebastian de los reyes. En este sitio, en el restaurante hay un espacio "reservado" que se encuentra en una esquina, con un sofá  y una mesita, y rodeado por un paraban, al menos este te deja ver hacia la calle, y aunque estas aislada del mundo, no está en un aseo, ni tienes un cambiador, ni cesta de pañales al lado. Algo parecido al del Corte inglés de Alcalá de Henares, no he visto el resto, pero deben ser parecidos.

yo creo, que las madres para amamantar necesitamos comodidad, un área con cómodos sofás estaría bien, pero no tiene porque estar aislada, el hecho que des el pecho, no quiere decir que no puedas continuar comiendo o mantener una conversación, o simplemente distraerte con las personas que caminan por el lugar. Entiendo que hay madres que prefieren intimidad, pero no quieren hacinamiento, no quieren asociar lactancia con un aseo publico. La promoción de estos lugares solo fomenta la idea de que la lactancia es pecaminosa, que debemos escondernos, no estamos haciendo nada malo, estamos alimentando a nuestros hijos.  Se lucha mucho por la igualdad, contra el sexismo, por un feminismo exacerbado, pero seguimos sin defender cosas tan importantes y que implican lo anterior como es la lactancia en público, es un derecho de las mujeres y de los hijos, y es un acto lleno de pureza y amor que no debe ser sexualizado.  


La vero donna




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