Los celos de papá

Tengo un esposo maravilloso, de estos modernos que cada vez que los ves en acción dices ¡me he ganado la lotería!.  A su vez, nuestro matrimonio ha sido bendecido por el hijo más dulce, tierno, simpático y amoroso con el que podía soñar. Todo bello, ¿verdad? ,ciertamente lo es, hasta que llega el momento de cuidado y dedicación a mi pareja con un bebé altamente demandante.

Mi esposo y yo llevamos diez años juntos entre noviazgo, vida de pareja y matrimonio. Hace unos tres años cuando decidimos que seriamos padres, nos planteamos que si algo fallaba y no lo lográbamos, podíamos optar por adoptar o acoger, aún así, si no se daba la oportunidad de ser padres, sencillamente no importaba porque nuestro amor era fuerte y sincero y podíamos superarlo.

Sin embargo entre medias surgió una segunda cuestión que me preocupaba cuando me lo planteó pero no pensé que se materializaría, un día me dijo que lo mejor era no tener hijos, porque cuando ocurriera me iba a olvidar de él (toda la atención sería para el bebé).  

© Deksbakh - Fotolia.com
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No me he olvidado de mi marido, nada mas lejos de la realidad, pero la verdad, es que ahora que soy madre, tengo menos tiempo para él.  

Cuando me convertí en madre dedicada al hogar, pensé que podría manejar mejor la situación, después de todo, iba a tener as tiempo para organizarlo todo, pero se me olvidó contar que los bebés a medida que crecen, requieren mas atención.

El escenario se ve agravado, cuando visitamos a nuestros amigos con hijos, en 90% padres de niñas, que pueden ser no una copia perfecta de la princesa Sofía, sino mas bien son la misma princesa Aurora reencarnada, vamos, niñas de libros, que se van a cama puntualmente 9:00 pm., duermen en su habitación desde los 6 o 9 meses, han dejado el pecho por si solas, y se distraen con sus muñecas sin reclamar un poquito de atención (eso dicen sus padres), todo esto desencadena en mi amante esposo y super inmejorable padre, los sentimientos de dudas sobre que estamos haciendo mal.

La verdad es que cuando conversamos del tema, terminamos convencidos de que no lo estamos haciendo mal, solo es que tenemos otro modelo de niño, nuestro hijo se comporta siempre de maravilla a donde va, eso si, mamá debe estar siempre muy cerquita, y si se cansa, pues los brazos de mamá son la solución, ¿que se ha dado un golpe?, la teta lo cura todo, y ¿si tiene sueño?, aplicamos la opción anterior.

Con este panorama, papá se siente impotente, mamá tiene los brazos ocupados con el príncipe de la casa, y el bebé solo quiere estar con mamá.  A veces se siente triste, cree que el bebé no lo quiere, y ¡claro que si!, en la ausencia de papá lo nombra todo el día, y hasta dos llamadas debemos hacer al trabajo de papá porque el quiere balbucear al teléfono alguna historia suya, y en la noche cuando papá llega cenamos juntos y luego todos nos sentamos en piso a jugar con él, y el perro, que si hablará seguro su lamento seria peor que el del papá.

Es una situación difícil, porque aunque te conviertas en el padre mas objetivo del mundo, siempre se extrañará aquellos diez años de dedicación exclusiva, con viajes, fiestas, salidas, cenas, etc., y que ahora también hacemos pero de a tres.  Yo también extraño esos momentos, las madres no somos indiferentes a esta situación, ya no salimos en las fotos, sale el papá con el bebé, o sale el bebé, puede que se fotografíe al perro, eres la última en darte una ducha, ir al baño ahora es cosa de dos y a veces en el agobio de que el bebé está llorando, el beso de has llegado a casa, se junta con el de buenas noches, la intimidad la mayoría de las veces se mueve a horarios que antes eran para estar rendidos a los brazos de Morfeo y eso con un esfuerzo sobrecogedor por mantenerse despiertos.

Papás, no habéis sido desplazados, solo es que no nos damos a basto, tratamos de organizarnos y de hacer lo mejor posible para ser madres, esposas, trabajadoras, pero sin olvidar que hay un ser pequeñito que nos necesita, para el cual su mundo es su mamá, y aunque disfrute como loco en los brazos de papi, juegue y se ría, el regazo de mamá es su lugar preferido, recuerda que estuvo nueve meses escuchando su corazón. Sé paciente, así como tal vez ya recibas besos y abrazos de ese pequeño gigante, dentro de poco escucharás un cálido y sincero TE AMO PAPÁ y todo esto se pasará.


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