Cuando llega papá


No hay nada que me llene mas de ilusión que ver la cara de mi hijo cuando mi esposo llega a casa. Este post lo dedico a esa autentica fiesta que se organiza cada día cuando llega papá.

Cuando nos enteramos de que seríamos padres, todo apuntaba a que sería una niña, mis amigas habían calculado el sexo hasta por el calendario chino, mi hermana me llamaba todos los días imaginando como sería su "sobrina", y mis padres ya se preparaban para ir comprando vestiditos y muñecas.  Sin embargo cuando fuimos a la realización de la eco doppler de la semana 20, se desveló el misterio, nunca entendí muy bien las primeras ecografías, así que ese día mientras la doctora nos explicaba términos médicos comencé a ver los cambios en el rostro de mi esposo, el estaba viendo algo que lo cambiaba todo, esperábamos un varón!!!

Es increíble como una inmensa alegría me llenó, creo que me hubiese alegrado igual si me hubiesen dicho que era una niña, pero fue mágico saber el sexo, y a la vez miles de dudas me asaltaron, ¿cómo voy a hacer?, ¿cómo se cría un niño?, y mucho mas...Pero fue la determinación de mi esposo lo que me enterneció, dijo, a partir de ahora debo prepararme, debo ser mejor, seré su modelo y él mi inspiración, "será mi compañero".




Mi esposo, el chico rudo, el malo de la fiesta, el padre y compañero de nuestro hijo, el mismo que llega agotado del trabajo y aun con el portátil encima corre a coger en brazos a nuestro bebé, ese que pasó las primeras horas de vida de nuestro peque, acompañándolo en la incubadora, haciendo piel con piel y alimentándolo, mientras mamá se recuperaba de 22 horas de parto y le cogían los puntos de una terrible episiotomía. Mi esposo, el papá que aceptó colechar desde el minuto uno de nuestro embarazo, y que tuvimos que aclarar roles porque era el quien quería dormir todas las noches junto al bebé.

Cada vez que veo a mi esposo sentarse con mi hijo a jugar con los cochecitos, pasear con el triciclo, cambiarle el pañal, darle de comer, bañarlo, portearlo mientras pasean al perro, jugar como dos locos en la piscina, o lanzarse sin pensar con el príncipe en brazos en la fiesta de las burbujas del pueblo, y mucho mas, me doy cuenta de lo afortunado que es nuestro bebé.

Por eso cuando mi niño escucha la puerta y comienza a correr gritando papá, daddy o como le quiera llamar ese día, cuando se despierta y después de decirme hola! y darme un beso salta enseguida a subirse sobre su papá y abrazarlo, besarlo, entiendo que la vida está completa y la magia se hace presente, cuando llega papá!.


La vero donna

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